Una nueva y controvertida forma de aprovechamiento energético: EL FRACKING. Parte I: El contextoLuis Fructuoso Barea | Histórico del BlogCanalProfesional

Una nueva y controvertida forma de aprovechamiento energético: EL FRACKING. Parte I: El contextoLuis Fructuoso Barea

 

El “fracking” (hydraulic fracking) es una técnica que permite mejorar la explotación clásica de hidrocarburos o gas, aplicable ahora a otros terrenos que históricamente podían considerarse como no viables aprovechando el llamado “shale gas” o gas pizarra. La evolución en los últimos años de estas tecnologías, y su amplia aplicación en Estados Unidos, ha creado una cierta “Fiebre del Fracking” de la que somos parte.

Técnicamente, de forma muy sencilla, se basa en la inyección a gran profundidad de una mezcla de agua arena y aditivos que penetra en las fracturas naturales del terreno y permite el flujo de dichos fluidos hacia los pozos de extracción, que pueden alcanzar profundidades de varios kilómetros.

El avance se consigue con perforaciones horizontales a cierta profundidad con uso de explosivos….. El “yacimiento” por tanto no consiste en las “bolsas” de petróleo o gas conocidas de antiguo (aunque tampoco lo son, estrictamente hablando) si no que es la pequeña cantidad de estas sustancias presentes en la esquistosidad de diferentes tipos de rocas: esquistos bituminosos por ejemplo, su nombre ya lo dice todo.

No es objeto de este artículo hablar sobre una técnica de la que encontrareis numerosas referencias. La cuestión es abordar las implicaciones de dicha técnica desde una perspectiva económica, social y ambiental.

La dependencia del petróleo, sigue siendo muy elevada. Considerando incluso el  peso cada vez mayor de las energías “renovables”, estas tienen unos límites. La energía nuclear no ha podido sacarse de encima la palabra RIESGO, y más aún desde lo sucedido en la central de Fukushima (Japón). El carbón, implica unos cotes ambientales que también son sobradamente conocidos con su papel en las emisiones de gases con efecto invernadero a la atmósfera.

Y con esta situación, en España la dependencia de energía del exterior es y sigue siendo muy elevada. Las energías renovables se quedan sin ayudas, las nucleares, algunas con más de 40 años de vida, se reducen y los yacimientos de carbón y petróleo explotables son los que son, irrelevantes. En una situación económica de crisis, con la balanza comercial, el euro, etc…. en su estado actual, y la situación geopolítica de Oriente Medio eternamente convulsa, hay una cierta tendencia a revisar estas opciones.

Si revisamos las noticias al respecto, nos encontraremos con múltiples referencias científicas y de la prensa. La apuesta norteamericana es clara y desde hace años se explota de forma importante en amplias regiones del país. En un mercado liberalizado y con una presión legislativa limitada, la situación ha ido convirtiéndose en parte en un problema de tipo ambiental.

En Europa, el Gobierno británico ha permitido recientemente las extracciones de gas pizarra. “El gas pizarra constituye una gran promesa para el futuro energético del país, para la reducción de las emisiones de CO2 y para la creación de miles de empleos”. Otros países  aprueban o se oponen a dicha técnica, en función de su contexto, pero no hay uniformidad al respecto.

En España, desde que en enero de este año el Gobierno Vasco anunciara la detección de importantes reservas en el subsuelo de la zona de Álava, que estimó en 30.000 millones de euros el valor del gas no convencional, el tema no ha dejado de estar a la luz pública.

Cantabria quiere aprobar una Ley que prohíba estas prácticas en su comunidad autónoma, y el Consejo de Gobierno aprobó el proyecto de ley este mes, y el texto legal iniciará su tramitación en el Parlamento autonómico a principios de este 2013.

Pero la exploración, con resultados potencialmente positivos está siendo importante también en Castilla y León, La Rioja….. lo que ha disparado el número de solicitudes de investigación ante el Instituto Geológico y Minero (IGME) cosa que no sucedía desde hace años.

En este contexto, ya existe en España “Shale Gas España” plataforma que  nace en 2012 con el objetivo según su página web de “proporcionar información a cualquier ciudadano o asociación interesados en entender y conocer más de cerca qué es el shale gas. También pretende mostrar el potencial que supondría para España el desarrollar, de manera responsable y segura, sus recursos de gas no convencional”.

Hay que recordar que la concesión de los permisos de investigación y de explotación competen al Ministerio competente en materia de energía (poner el nombre completo cuando cada legislatura cambian de nombre es perder el tiempo), con lo que nos encontramos con otro caballo de batalla más entre administraciones.

En un país en el que estamos acostumbrados a la incontinencia legislativa de nuestros dirigentes, ya están tardando en definir un marco reglamentario que canalice estos proyectos, sus investigaciones y su explotación, antes de la conocida marea de duplicidades legislativas, constitucionalidades, recursos de competencias…

Porque, como ejemplo de la falta de referencias claras legislativas a este método, la normativa de estudios de impacto ambiental (EIA) ha permitido que estos proyectos estén dentro del trámite de “sometimiento previo a la necesidad de estudio de impacto ambiental” y que entre 2009 y 2011, la Secretaría de Estado de Cambio Climático decidió no someter algunos de estos proyectos en País Vasco y La Rioja a evaluación, ya que «….no es previsible que vaya a producir impactos adversos significativos». Discutible, ¿no?, ni que sea por su novedad.

Y eso que, como Geólogo que soy, debería estar haciendo apología del fracking en un país donde la lenta muerte de la construcción y la minería abocan al geólogo a su “fosilización” como el único camino a seguir…

En una próxima entrada, hablaremos de los riesgos ambientales asociados a esta técnica.

 

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