Una nueva y controvertida forma de aprovechamiento energético: EL FRACKING (II): una mirada desde el punto de vista ambientalLuis Fructuoso Barea | Histórico del BlogCanalProfesional

Una nueva y controvertida forma de aprovechamiento energético: EL FRACKING (II): una mirada desde el punto de vista ambientalLuis Fructuoso Barea

 

El “fracking” (hydraulic fracking) es una técnica que permite el aprovechamiento del llamado “shale gas” o gas pizarra, con un importante desarrollo en los últimos años.

En los últimos meses, las noticias, notas de prensa… sobre el asunto son más que abundantes en la prensa. En diciembre pasado José Manuel Soria, actual ministro de Industria, Energía y Turismo, ha apoyado el desarrollo sostenible del “shale gas” en España:

En una intervención pública en el Congreso, Soria mencionó que el gas natural en los EE.UU es un 70% más barato que en la Unión Europea,  un impacto que consideró ‘radical’. En sus palabras, “el coste energético es de los más importantes” ya que todos “miramos la factura de la luz a final de mes.” Soria ha subrayado además la importancia que el coste de la energía tiene en los procesos industriales, y con ellos en la competitividad, la prosperidad y la creación de empleo.

Desde el punto de vista estrictamente ambiental, potencialmente y en base a las experiencias existentes, existen importantes riesgos, tanto a nivel superficial como en profundidad:

 

1)      Riesgo de contaminación de acuíferos profundos con la migración a través de fracturas abiertas o existentes de los fluidos naturales y aditivos empleados para la extracción que incluyen productos como hidróxido de sodio, de potasio, polímeros…

2)      La afectación al terreno puede producirse directamente a través de la perforación.

3)      Las necesidades de agua en superficie para el proceso (inyección en el terreno…) son muy importantes, y la disponibilidad del recurso puede limitar esta o, en contrapartida otras actividades (agrícolas, ganaderas…..)

4)      Existe un impacto paisajístico y de ocupación del territorio evidente de sus instalaciones en superficie, ocupación de zonas agrícolas o, en todo caso, no urbanizadas

5)      Puede existir una relación entre explotaciones de este tipo y movimientos sísmicos inducidos por la inyección de fluidos en el terreno

6)      Emisiones de metano derivadas de la explotación y proceso del gas extraído

 

Por otro lado, desde el lado de la balanza de los beneficios, el más que conocido Massachusetts Institute of Technology (MIT), opina en uno de sus informes que “sustituir el carbón por gas natural, incrementando el uso de las centrales existentes de ciclo combinado, es una oportunidad para reducir hasta en un 20% las emisiones de CO2 del sector energético en Estados Unidos, reduciendo también las emisiones de mercurio y otros contaminantes”.

Además, en este análisis están todos los aspectos más económicos, relacionados con la dependencia del petróleo, el futuro de las nucleares, los límites de las renovables….

Así, creo que en un primer estadio, como ya apuntan muchas voces, no está de más conocer el alcance de la disponibilidad del recurso. Es decir, si estamos o no haciendo el “cuento de la lechera”, conocer la disponibilidad y el coste de explotación del recurso, sin que el hecho de explorar sea la punta de lanza para implantar aquellos proyectos que pudieran ser rentables.

Por otro lado, es fundamental que el estamento político actualice la normativa ambiental de regulación: evaluación de impacto ambiental, Ley de Responsabilidad Ambiental….,  que debe recoger la situación y plasmarla inequívocamente en su redactado, tanto a nivel de exploración (con sus ensayos correspondientes) como de explotación.

No se puede permitir que se evite un simple estudio de impacto ambiental “porque no está en el anexo…” evitando

En este conjunto de acciones, creo que es imprescindible una valoración del tema desde el punto de vista de la gestión del riesgo, mucho más allá del puramente ambiental (impacto) o geológico, sino también como una evaluación seria del riesgo económico desde una perspectiva operacional en la que no solamente la empresa evalúe el riesgo de la inversión, y que el territorio y sus administraciones lo hagan desde esa misma perspectiva (ingresos directos e indirectos contra pérdida de recursos y de patrimonio…), valor geoestratégico.

En este sentido, la experiencia previa en España aún tiene mucho camino que recorrer, y esos agentes, junto con las  entidades financieras, inversores… pueden ser presa de la postura fácil y extrema del “si o si” o del “no por sistema” a las que estamos tan acostumbrados… o a las políticas globales que cada 4 años cambian según el color del partido que mande.

En resumen, las preguntas a hacer en el momento actual sobre el gas pizarra son:

¿Disponemos del recurso? ¿Es viable y rentable su explotación? ¿Es segura medioambientalmente? ¿Cuáles son los riesgos de todo tipo? ¿Hay alternativas?

Muchas preguntas para las que no aún veo respuestas claras mientras unos y otros toman posiciones en sus trincheras en una nueva Batalla del Somme ambiental….

 

 

 

 

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