¿Son viables las Comunidades Autónomas?María José Molina | Histórico del BlogCanalProfesional

¿Son viables las Comunidades Autónomas?María José Molina

De mi repaso diario a la actualidad político-administrativa en su formato tradicional, así como lo difundido y compartido a través de las redes sociales, destaco el cuestionamiento a nuestro modelo de Administración Pública… invitándome a releer uno de los textos comentado y debatido durante mi etapa como alumna en las aulas de la Universidad. La referencia es de García de Enterría, “Sobre el modelo autonómico español y sobre las actuales tendencias federalistas”.

Una pregunta, no exenta de polémica y de respuesta controvertida, emerge, ¿son viables las Comunidades Autónomas?. La viabilidad o no del sistema autonómico, más allá de consideraciones políticas (necesarias, aunque en muchas ocasiones teñidas de beneficios electoralistas o partidistas en detrimento del interés general), tiene también repercusiones jurídicas y sobre nuestra arquitectura institucional.

La autonomía, como técnica para gobernar, dirigir y ejercer la actividad administrativa, tiene plena y eficaz garantía constitucional. La propuesta originaria de centros de poder (central, autonómico y local) para redistribuir mejor la riqueza y gestionar adecuadamente los recursos disponibles, ¿es acertada?. El problema es ¿el modelo?, ¿no es el adecuado en el contexto actual?.  Si es así, una nueva idea de España ¿nacería?, ¿es lo que queremos?. O por el contrario,  si lo que realmente se cuestiona es el modo de gestión económica-financiera ¿sería suficiente con depurarlo?. Efectivamente, el diseño territorial no se está mostrando fluido y positivo desde el punto de vista económico (véase indicadores de gasto público). Y para que tenga éxito tiene que ser económica y financieramente viable.

Frente al logro que fue la creación autonómica, si el cambio es necesario, o la rehabilitación del modelo, el buen gobierno y la buena administración deber ser la estrategia. Subrayándose también la coordinación y cooperación entre Administraciones, como la mejor alianza para prestar un servicio de calidad y eficiencia a los ciudadanos.

En beneficio de todos y para todos, si es inevitable la transformación estructural y jurídica del modelo autonómico, no debe acometerse a la ligera. Hay que buscar el planteamiento más adecuado, valorar su sostenibilidad en el tiempo. Centrar esfuerzos en estudiar las alternativas, y analizar costes y beneficios para el desarrollo autonómico debe ser una de las tareas esenciales. Por tanto, alejarse de cierta demagogia, personalismos y clientelismos, corrupciones, reproches recíprocos… no sería mala idea.

Desde el debate de las ideas, indispensable en democracia, hay que construir un clima de encuentro y de consenso político y social. Apelemos a la serenidad. Y no menos importante, recuperar la confianza de la ciudadanía, una de las esencias democráticas.

En contra, ¿qué tenemos?. La asimetría de las regiones o la dificultad de consensuar puntos de vista, cuando ambiciones políticas y particulares de descentralización del poder interfieren. Sin duda, afrontamos uno de los principales desafíos de nuestro futuro, y quizás no esté tan lejano.

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