RDL 4/2013: ¿nuevos incentivos para crear empleo entre los jóvenes?Eva María Blázquez Agudo | Histórico del BlogCanalProfesional

RDL 4/2013: ¿nuevos incentivos para crear empleo entre los jóvenes?Eva María Blázquez Agudo

Como bien se conoce, la tasa de desempleo juvenil  supera el 54%, mientras que en el resto de la Unión Europea se sitúa en un 23%. Varios son los motivos alegados como causantes de esta situación: el abandono precoz de la educación de algunos colectivos y la sobrecualificación de otros, los fallos del sistema de formación profesional, la precariedad en la contratación y, en definitiva, el contexto general de desempleo del mercado español. Con indiferencia del motivo que genere esta alta tasa de desempleo, lo importante es establecer instrumentos legales que promueva la contratación de los trabajadores más jóvenes. En este sentido, se ha aprobado el Real Decreto- ley 4/2013, de 22 de febrero, donde se incluyen medidas con el objeto de paliar esta situación.

No hay que olvidar que dicha norma no es la primera en intentar solventar esta situación, aunque sí es verdad que es pionera en recoger estas medidas de forma conjunta. Junto a los instrumentos generales de lucha contra el desempleo en general, se han regulado diversas fórmulas dirigidas a los menores de 30 años en todas las últimas reformas sufridas desde 2010. Así, se han introducido cambios en el contrato en prácticas y se ha creado un nuevo contrato formativo: el contrato de formación y aprendizaje. Este último, que ha sido desarrollado en noviembre de 2012 (RD 1529/2012), busca una nueva orientación en su relación con la formación ofrecida que ahora ya puede ser también la ofertada desde los institutos de formación profesional. Como ventaja principal para las empresas se reconoce la reducción de cuotas de la Seguridad Social hasta en un 100% (75% para las grandes empresas), lo que, en principio, le debería hacer especialmente atractivo. En la misma línea, se ha puesto en marcha el sistema de formación dual para fomentar la mejora de la formación profesional (se busca poner en práctica la teoría adquirida en los institutos a través de actividades laborales en las empresas).

Pero, además, se han reconocido otras ventajas en otras modalidades contractuales, como el contrato de emprendedores que reconoce beneficios fiscales y laborales para los menores de 30 años, aunque sin gran éxito, dados los ingentes requisitos que llevan aparejados los incentivos. Por último, se puede mencionar que el RD ley 20/ 2012, que ha eliminado la gran mayoría de los incentivos a la contratación en general, ha mantenido los relativos a los jóvenes incorporados como autónomos desde la publicación del Estatuto del Autónomo, reconociendo una bonificación del 30% de la cuota aplicable a la base mínima durante 30 meses, siempre que se trate de menores de 30 años (hombres) ó 35 (mujeres).

De acuerdo con la alta tasa de desempleo juvenil, es fácil llegar a la conclusión de que todas ellas no han logrado su objetivo. Habrá que plantearse si las nuevas de este mes de febrero de 2013 tendrán más éxito.

Como resumen se han incluidos los siguientes incentivos en materia laboral:

a)    En el ámbito del emprendimiento: tarifa plana de 50 euros mensuales como cuota de la Seguridad Social de jóvenes autónomos (6 primeros meses) y reducción/bonificación (los siguientes 6 meses); ventajas en la misma línea para jóvenes discapacitados; compatibilidad de la prestación de desempleo y la actividad por cuenta propia; facilidades para la capitalización de la prestación por desempleo a los efectos de iniciar actividad como autónomos; y opción en acceso a la protección por contingencias profesionales y cese de actividad.

b)    En el contexto de la contratación: habilitación de las ETTs para celebrar contratos de aprendizaje; diversos incentivos a la contratación (contrato parcial y formativo; contratación indefinida por empresas de menos de 9 trabajadores, contratación de trabajadores maduros por jóvenes emprendedores y beneficios anexos al primer contrato).

Publicadas estas nuevas medidas laborales, junto a otros incentivos fiscales dirigidos a los jóvenes menores de 30 años, habrá que preguntarse si esta vez van a tener más éxito en su lucha contra el desempleo o, si realmente, lo que modificaría esta tendencia sería una mejora del mercado laboral provocada por el cambio en la situación económica- financiera.

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