¿Podemos aprender del “cholismo”?Felipe Portocarrero | Histórico del BlogCanalProfesional

¿Podemos aprender del “cholismo”?Felipe Portocarrero

Para mi joven amigo colchonero, Carlos Abarca, que me inició en el “cholismo”
Confieso, para empezar, que ni sé nada de futbol. Lo practiqué sin demasiada suerte en el colegio y después he convivido resignadamente con el interés y la afición que despierta el llamado deporte rey entre la mayoría de la población, incluidos familiares y amigos.
Obviamente, ¿cómo no alegrarse de los éxitos de nuestro equipo nacional y presumir un poco en el extranjero cuando te hablan no sólo de la roja sino de los equipos nacionales y sus figuras?
Lo cierto es que en medio de mi desinterés por el fútbol, me salió un hijo colchonero que me hizo volver a un campo de futbol después de 30 años o más de deserción. ¿Quién puede dudar de la simpatía que despierta un equipo como el Atlético de Madrid, con sus altibajos y la afición inquebrantable que parece tener?
Un buen amigo de mi hijo, también colchonero de corazón y experto en redes sociales, fue el primero que me habló del “cholismo”, como la nueva estrategia que seguía el Atlético en sus partidos, marcada en buena medida por su entrenador, Cholo Simeone. Me interesé por sus características y mi joven amigo me informó de ellas y, con su dominio de las redes, me envió datos precisos que he encontrado tan interesantes que me pregunto si no se podría aprender de ellos en el mundo empresarial.
Se ha hablado y escrito mucho de la Roja, de Del Bosque, de Nadal, Alonso y un largo etcétera, pero poco del Atleti y de su “cholismo”, como posible estrategia personal y profesional. Aquí van una serie de conceptos que me permito destacar.
El Atlético de Madrid no es uno de los grandes europeos, por su nivel de futbolistas, pero su entrenador les ha imbuido de una garra, una confianza y de una autoestima que parecen ser capaces de medirse con cualquier otro equipo sin ningún complejo. Bella y útil lección en medio de una crisis que nos tiene a todos desanimados y sin confianza. “Si queremos, podemos ser los mejores y ganar a cualquiera” parece que es una de las bases del planteamiento “cholista”.

Los retos que se plantea el “cholismo” son siempre partido a partido, sin obsesionarse con objetivos a largo plazo, respetando al contrario y formando un bloque compacto que huye de egoísmos y protagonismos, dejándose todos la piel en cada encuentro. Nuevas lecciones para las empresas; no nos obsesionemos con la situación o con las perspectivas; trabajemos con ilusión, y ayudándonos entre todos, el tajo de cada día, dando lo mejor de nosotros mismos. Tarde o temprano veremos los resultados, como los ve el equipo del Cholo Simeone.
La presión al rival y la tensión es otra de sus características ejemplares. ¿Sabemos lo que nos jugamos en nuestras empresas? ¿Cabe una gestión plana y sin presión para hacer frente a los retos cada día mayores que nos afectan? Estamos jugándonos el ser o no ser de nuestras empresas y nuestros propios puestos de trabajo. ¿No está la situación como para darlo todo por la empresa y por el equipo?
Hay que aprender igualmente del liderazgo del Cholo Simeone, que cogió a un equipo débil y sin identidad, un equipo enfermo y que lo ha convertido en un equipo ganador y campeón. Un líder que sabe motivar y animar a su equipo.
El cholismo, me cuentan, es lucha, unión, estrategia y pasión, mucha pasión. Lo que representa Simeone técnicamente es lo que representa el equipo y su maravillosa afición en el campo. Ese sentimiento se contagia, y como todo lo emocional, tiene sus frutos. El cholismo, en definitiva, y aquí está la gran lección a aprender en el ámbito empresarial, es cambiar y transformar el pesimismo en optimismo. Es sentirse orgulloso del equipo (la empresa) y el entrenador (sus líderes).

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