LA RETRIBUCIÓN FLEXIBLE COMO OPCIÓN DE MEJORA SALARIAL EN TIEMPOS DE CRISISEva María Blázquez Agudo | Histórico del BlogCanalProfesional

LA RETRIBUCIÓN FLEXIBLE COMO OPCIÓN DE MEJORA SALARIAL EN TIEMPOS DE CRISISEva María Blázquez Agudo

En el marco de la crisis económica actual es casi imposible el incremento salarial, lo cual va a influir claramente en el clima laboral de las empresas y en su productividad. En estas circunstancias, la implantación de la retribución flexible puede servir para paliar estos efectos indeseables. Es decir, la sustitución del salario en moneda por otro tipo de retribuciones que tienen anexas ciertas ventajas fiscales y sociales, de forma que el trabajador puede obtener una cuantía neta superior a la que venía recibiendo, sin que el empresario tenga que abonar un importe superior.

 

Se entiende por tal, aquellos paquetes retributivos que elige el empleado en toda su extensión entre los ofrecidos en sustitución a parte de su salario dinerario por otras prestaciones (generalmente en especie). En principio, estas medidas no se pueden imponer unilateralmente por el empresario. Se ofrece al trabajador (la empresa o vía negociación colectiva), quien elije lo que le parece conveniente, produciéndose una novación contractual de las condiciones pactadas. Igualmente los beneficiarios pueden en cualquier momento decidir su inaplicación o modificar sus elecciones. De este modo, se trata de un consentimiento temporal que se renueva por el mero hecho de no manifestar lo contrario.

 

Dentro de los productos fundamentales de la retribución flexible, la mayoría se incluyen dentro de la definición de salario en especie (la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal del mercado, aun cuando no suponga un gasto real para el empresario), que están limitados a un 30% del total de los conceptos salariales percibidos. Hay que diferenciar estos beneficios del uso de un bien como mero instrumento de trabajo. Cuando el uso del bien tiene causa laboral y fines de desarrollo del trabajo debe calificarse de percepción extrasalarial. Tampoco hay que confundirlo con los beneficios sociales coincididos por las empresas unilateralmente o vía negociación colectiva de forma general.

 

Se entiende como productos en especie los vehículos, viviendas, plazas de garaje y tarjetas gasolina, tickets comida y planes de pensiones, los vales de descuento para compra de bienes de la empresa, los gastos de estudio y mantenimiento, la cuota de financiación del vehículo particular, los suministros de gas/agua /luz, entre otros. Al contrario, aunque es retribución flexible, no en especie, los seguros médicos, los tickets guardería, los gastos de formación (se asimilan a éstos los equipos informáticos y nuevas tecnologías) y los trasportes colectivos.

 

La retribución flexible tiene ciertos beneficios para el empresario: mejora el clima laboral, incrementa la productividad y también se conseguirá retener a los mejores talentos. Su gran ventaja era la deducción de cierto porcentaje de la cuantía abonada como retribución en especie en su cuota del impuesto de sociedades. No obstante, se han ido eliminado progresivamente, de modo que sólo queda el beneficio sobre los equipos informáticos y los gastos de formación. No obstante, también asumen ciertos costes de implantación del sistema de retribución para lo cual precisan estrategias de comunicación, una plataforma tecnológica y un modelo de gestión. En cualquier caso, muchos de los productos son comercializados por empresas externas (por ejemplo, los tickets de comida o los de guardería).

Las empresas más grandes pueden hacerlo mediante su propio departamento de Recursos Humanos, o bien externalizar el procedimiento. No obstante, las PYMES seguramente no tendrán las mismas posibilidades de implantar el sistema de remuneración. Obviamente los costes aparejados para imponer el sistema Y como el tejido empresarial español está formado principalmente por estas empresas y, además, son las que soportan principalmente la crisis económica, sería adecuado reconocer especiales ventajas en la utilización de los instrumentos.

 

El gran beneficio lo obtiene el trabajador Si se optan por ciertos paquetes retributivos, reducirá el abono del IRPF. En este sentido, los instrumentos más ventajosos serán los vales de comida, los seguros médicos, los tickets guardería, los equipos informáticos (beneficio que viene siendo renovado anualmente en esta dirección hasta el momento), los transportes colectivos, los gastos de formación y la entrega de acciones. En todo caso, no hay que olvidar que no todo su valor económico queda exento de tributación, sino que en algunos supuestos está limitado, por ejemplo, a 500 euros anuales por persona en el supuesto de seguro de enfermedad; a 9 euros por día hábil en el caso de los vales de comida; hasta 1500 euros anuales en el transporte colectivo; y hasta un valor de 12.000 euros, con la limitación de su venta en los siguientes tres años, en la entrega de acciones. Además, accederán a los servicios en mejores condiciones económicas que podrían optar de forma individual.

                

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