Entornos creativosJuan Lorenzo de Membiela

Cambio económico y progreso económico son cosas diferentes. Que la economía no sea estática implica cambios en las condiciones que la rigen. Pero esa evolución solamente se considerará progreso cuando se dirija a satisfacer necesidades del hombre (Von Mises, 2007)[1].

El innovador busca su beneficio por sufrir una incertidumbre económica cuya consecuencia puede ocasionarle o el éxito o la quiebra. Pero el resultado de todos los innovadores, en conjunto, en un tiempo en concreto, perfila un nuevo marco económico dentro de su función que es, esencialmente, ser mediadores de nuevas combinaciones entre trabajo y capital[2].

La Revolución Industrial surgida entre los siglos XVIII-XIX transformó sociedades introduciendo el vapor, la electricidad, el motor de combustión interna, la energía hidráulica y la creación de una infraestructura de canales. Con ellos las máquinas, en las fábricas textiles, en las minas, en el transporte y en la agricultura. Cada innovación tecnológica produjo un desarrollo económico de dos o tres décadas de duración (Pérez, 2000)[3].

Sin embargo, la innovación como producto del ingenio humano no fue suficiente para desplegar sus efectos productivos. Necesitó de la concurrencia de un estatus social y político propicios. Estos, según Acemoglu y Robinson, consistieron en la inexistencia de regímenes despóticos excluyentes de participación de la riqueza y en la existencia de países centralizados o muy centralizados (Acemoglu, D. y Robinson, J.A., 2012: 258-60)[4].

Es, esta convergencia de elementos, la que fundamenta la teoría sistémica de la innovación que defiende la concurrencia no solamente de inputs económicos sino también de un concreto contexto social y cultural (Albornoz, 2012:207-8)[5]. Tesis avalada por la profesora Carlota Pérez, para quien el desarrollo económico consiste en un proceso de acumulación de capacidades tecnológicas y sociales (2001)[6].

No olvidemos, sin embargo, que en países en donde concurrieron una base política y económica propicia para la expansión industrial sufrieron la Gran Depresión de 1929 y entonces, sí únicamente la innovación procuró una salida productiva con invenciones aún vigentes en el siglo XXI.Y, con otras, que ayudaron a su supervivencia como han sido los avances en microelectrónica, informática, sistemas de producción flexible y telecomunicaciones, principalmente durante la década de 1971.

La ecuación, innovación-éxito económico, conecta con la teoría del economista austriaco Joseph Schumpeter: el proceso de innovación se construye sobre la idea de que el reemplazo de la tecnología vigente por nuevos avances en el conocimiento técnico (destrucción creadora) es la fuente del desarrollo de las economías y por tanto la competencia en las economías industriales está basada en la capacidad para innovar.

Para la teoría de la destrucción creadora, la empresa y el progreso tecnológico y organizativo no son variables independientes; componen una evolución interactiva que integra las posiciones competitivamente avanzadas o rezagadas de las naciones (Jeannot, 2002)[7].

Pero hay algo más. Internet y sus derivaciones comerciales no están desarrolladas, quizás no se ha entendido la dimensión del fenómeno, pero aguarda otra revolución en los próximos años esperando solucionar problemas estructurales que se mantienen en un tiempo en donde la imaginación institucional es necesaria (Pérez, 2002)[8].

Entre los elementos que constituyen esa coyuntura se halla la existencia de una administración pública estable y madura que viabilice una « orientación administrativa » con el sector privado promoviendo también interacciones mutuas. Pero también una administración en donde debe introducirse la productividad en sus objetivos. Y ello necesita, como apunta Drucker:

a) Definir su misión. Identificar su objetivo y la razón de su existencia. Requiere centrarse más en objetivos que en programas y proyectos que son temporales.

b) Una declaración realista de sus objetivos, metas alcanzables.

c) El fracaso en el logro de los objetivos debe considerarse como una indicación de que el objetivo es equivocado, o al menos, erróneo. La probabilidad de éxito disminuye en cada intento sucesivo. La probabilidad de acertar en cualquier ensayo sucesivo nunca es mayor que la mitad de la probabilidad del ensayo precedente.

d) Necesidad de considerar el cambio como una oportunidad y no como una amenaza (Drucker, 1997:294-6)[9].

Documenta Naciones Unidas (ONU) en el informe « Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas (NNUU) 2005»[10] que las políticas comerciales sólidas necesitan para su sostenibilidad un equilibrio racional de responsabilidades entre el sector privado y el sector público. Y esta ponderación no puede provenir de otras instituciones sino de las públicas que se suponen son imparciales y objetivas.

El privado es el motor del crecimiento económico por la producción, pero el sector público instala el marco y el entorno propicio para el crecimiento diseñando políticas macroeconómicas sólidas, entre ellas, como recoge   :

a) Facilitando infraestructura pública.

b) Ofreciendo educación.

c) Promocionando la innovación.

d) Disponiendo de un sistema de salud pública.

e) Fomentando   la ciencia, la investigación y la tecnología.

f) Acordando las inversiones públicas que son esenciales en una economía de mercado de   « base privada ».

g) Gestionando ambientalmente el entorno.

g) Ofreciendo una   administración pública responsable, eficaz, transparente, motivada y debidamente remunerada que impida la corrupción.

Para Mario Albornoz (2012:206-7)[11] y sobre el contenido del Proyecto del Milenio de las NNUU, el éxito de las economías industriales se debe a la innovación en cuatro áreas:

a) instituciones.

b) tecnología.

c) organización.

d) aplicación de los recursos naturales.

La innovación, entonces, requiere la concurrencia no solamente de la idea original sino de un entorno que lo haga posible en una relación de medio a fin.

Comencemos por convertir el registro de propiedad intelectual y el registro de patentes y marcas en algo más accesible para todos. Que no es fácil pero la gestión, la buena gestión, trata de cambiar cosas para bien y todo cambio produce fricciones.


[1] Von Mises, L., (2007): El socialismo. Análisis económico y sociológico, 5ª edic., Madrid: Unión Editorial.

[2] Puello-Socarrás, J.F. (2007). « Gramática del Neoliberalismo: genealogía y claves para su desciframiento », Economía, Gestión y Desarrollo: Pontificia Universidad Javeriana.

[3] Pérez, C., (2000): Cambio de paradigma y rol de la tecnología en el desarrollo, Conferencia en el Foro de apertura « La ciencia y la tecnología en la construcción del futuro del país », Caracas: MCT. y Pérez, Carlota, (2010): The financial crisis and the future of innovation: A view of technical change with the aid of history, Working Papers in Technology Governance and Economics Dynamics, núm.28: Holanda.

[4] Acemoglu, D. y Robinson, J.A., (2012): Por qué fracasan los países, 3ª edic., Barcelona: Deusto.

[5] Aibar, E. y Quintanilla, M.A., (2012): Ciencia, tecnología y sociedad, Madrid: Trotta.

[6] Pérez, Carlota, (2001): Cambio tecnológico y oportunidades de desarrollo como blanco móvil, Revista de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), núm. 75, Santiago de Chile: CEPAL.

[7] Jeannot, F.(2002):,« Fluctuaciones cíclicas de Schumpeter » , Revista de Análisis Económico, vol.XVII, núm. 35, México: Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, disponible en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=41303502

[8] Pérez, Carlota,( 2004):  El mundo en el intervalo de reacomodo, Caracas: Siglo XXI.

[9] Drucker, P., (1997): La innovación y el empresario innovador. La práctica y los principios, Barcelona: Apóstrofe.

[10] Sachs, J. D., (2005): Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, 2005, Invirtiendo en el desarrollo: un plan práctico para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Panorama, Comunications Development Inc. Washington D.C. y Grundy & Northedge UK.

[11] Aibar, E. y Quintanilla, M.A., (2012): Ciencia, tecnología y sociedad, Madrid: Trotta.

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5 opiniones en “Entornos creativosJuan Lorenzo de Membiela

  1. Manuela dice:

    Denso pero parace que no va mal dirigido…

  2. Fernando Abella dice:

    Como es habitual, Juan, me has dejado sorprendido.
    100% de acuerdo

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