El japonés que estrelló el tren para ganar tiempoFabio Bellucci | Histórico del BlogCanalProfesional

El japonés que estrelló el tren para ganar tiempoFabio Bellucci

Hoy me gustaría recomendaros un libro del que ya hemos hablado con anterioridad. Se trata de “El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo” de Gabriel Ginebra, publicado por la Editorial Conecta, que Iolanda Guiu sorteó en su último post.

La empresa ha perdido el corazón y las raíces. Se ha vuelto excesivamente burócrata.  Esta es la tesis que sostiene Gabriel Ginebra en su libro.

Los extremos se tocan y la búsqueda de la consecución continua de perfección nos lleva a la imperfección, al error y a veces, como en el caso del maquinista japonés, al desastre.

Ginebra aboga por una empresa más humana, menos tecnócrata, menos superflua y más proclive a la admisión del error como forma de progreso.

Actualmente, las empresas han rizado el rizo: han creado tantos sistemas de control, de planificación, de medición, que han perdido la esencia. Como dice el autor, hoy  necesitamos planificar, evaluar, revisar, hacer informes, justificar hasta la más insignificante acción realizada en la empresa, como por ejemplo, cambiar una papelera de sitio. Perdemos el tiempo que necesitamos para hacer lo importante y pensar en ello.

Las empresas actuales cada vez se parecen más a aquellas cortes reales en las que había una persona para encender las velas, otra para apagarlas, otra para buscarlas, otra para instalarlas en los candelabros… Como bien dice Gabriel Ginebra, tenemos empresas barrocas que, lejos de llevarnos a una vida laboral mejor, nos llevan a la frustración constante de no ser tan buenos como parece que deberíamos ser.

“Lo mejor es enemigo de lo bueno” comenta el autor, haciendo referencia a un refrán popular. Siempre me he preguntado porque hay que seleccionar personas que sepan inglés cuando la empresa no tiene ninguna necesidad de ello o bien por qué se prefiere secretarias jóvenes cuando las personas maduras cuentan con una experiencia impagable. Estos y otros clichés se repiten de manera machacona en las empresas. No creamos empresas de personas, creamos entelequias excesivamente normativizadas en las que las personas entran con calzador.

Como en todos los aspectos de la vida, los excesos son malos: demasiada velocidad, demasiada prudencia, demasiada técnica, demasiadas normas…

Como el profesor Ginebra,  creo que debemos trabajar por una empresa que no pierda de vista que ella en si misma no existe si no que es un producto creado por las personas que la conforman. Este concepto, tan manido en recursos humanos, debe convertirse en realidad y dejar de ser solo una bonita frase en un manual de acogida.

Como decimos en marketing: más es menos. Por lo tanto, normativicemos menos, controlemos menos, exijamos menos y veremos como conseguimos organizaciones más rentables, trabajadores más motivados y sociedades más felices.

Gabriel Ginebra no inventa nada pero recupera la esencia de la empresa, del trabajo, de las relaciones humanas y nos anima a ver que si siempre dejamos algo para poder mejorar más adelante, tendremos futuro. Si creemos que lo tenemos todo controlado, involucionaremos y acabaremos en el desastre. Porque cuando uno cree que ha llegado a la meta final ¿qué le queda por hacer si no es volver atrás?

Os recomiendo la lectura de “El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo para recuperarse de tanta vorágine y reflexionar sobre las empresas que queremos y que nos convienen para continuar mejorando.

Enlace a la entrevista de la Editorial Conecta con Gabriel Ginebra: 
http://editorialconecta.com/entrevista-con-gabriel-ginebra/

1 Comentario | Leído 284 veces

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Una respuesta a “El japonés que estrelló el tren para ganar tiempoFabio Bellucci

  1. M dice:

    Las empresas solo entienden el “más es menos” para bajar sueldos enseguida…

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